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Pista de autitos

¡Hola a todos!. 
Les escribo para compartir con ustedes un uso de Poxitas que se me ocurrió por necesidad y a mi criterio resulta verdaderamente novedoso. 

Tengo un hijo de tres años que no para un segundo. Al igual que sus amiguitos, está en una edad en la que se aburre de cualquier cosa en cuestión de minutos, por lo que cuando está en su pieza saca un juguete detrás de otro. Hace un mes, su padrino le regaló una pista de autitos de carrera en forma de ocho, con curvas peraltadas y un lanzador de coches en la parte central. El juego consiste en hacer pasar los autitos por el lanzador la primera vez, para que con el impulso den toda la vuelta a la pista y vuelvan a pasar por el lanzador que los dispara nuevamente. La carrera la gana el auto que logra dar más vueltas sin despistarse o salir volando en alguna curva. 
La pista en sí me resulta apasionante pero a mi hijo no logra entretenerlo más de quince minutos, por lo que desde que se la regalaron vivo armándola y desarmándola. A la quinta vez de ensamblarla ya noté que los encastres plásticos de los tramos estaban falseados y no quedaban ajustados. Por la misma fuerza con la que salen los autitos, los tramos se mueven mucho si no quedan firmes y la pista se transforma en un desbarajuste de partes. La cuestión es que no había forma de que los autos pudieran dar más de dos vueltas sin que la pista se desarmara. Como no me quería resignar a dejar un juego tan lindo arrumbado en una caja, se me ocurrió que nada mejor que unas tiritas de Poxitas pegadas sobre los laterales de los tramos para reforzar los encastres y las uniones. Santo remedio, las Poxitas son flexibles por lo cual acompañan la forma de los tramos y soportan los movimientos que producen los autitos sin problemas.
Para guardarla dejo los tramos largos armados y con cinco o seis tiritas de Poxitas uno nuevamente las curvas. Tengo hasta la suerte que las Poxitas son del mismo color que los tramos. 
Gracias a Poxitas mi hijo tiene pista para rato, ¡aunque no sé si está más contento él o el padre! 

Sergio de Almagro, Capital Federal

Colgar cosas a la pared con POXITAS®

Tengo mucho gusto en dirigirme a ustedes a fin de darles una información que creo que les será de utilidad a los miles de usuarios de vuestros excelentes productos.
Yo soy uno de los primeros “fanáticos” de sus productos, de aquel primer Poxipol® que tardaba mucho más de 10 minutos en secarse. Con él pegué una vela de material refractario de una vieja estufa a gas, de esas a las que había que darles bomba para que tengan presión y funcionen.
El resultado fue excelente, nunca se despegó y pasó a constituirse en una muestra de asombro y admiración para la gran cantidad de gente que pasó por casa y tuvo oportunidad de verla funcionar al rojo vivo, no lo podían creer.
Hoy sábado estuve ordenando mi taller de bricolaje y tuve que colgar varias cosas a las cuales no podía agujerear para colgarlas con un clavo, como ser las cajitas plásticas donde vienen los juegos de destornilladores más pequeños, las cajitas con mechas y un largo montón de etc. que me obligó a usar casi 2 cajitas de Poxitas.
En el folleto que viene en la caja de las Poxitas figuran varios interesantes ejemplos para las siguientes funciones: Reparar – Fijar – Rotular pero no figura la importante función de colgar, función que desarrollé para llenar una necesidad, (la de colgar cosas que no podía agujerear: platitos, herramientas, plásticos, cajitas, etc.). El método fue el siguiente: tomé una Poxitas, doblé 1/4 aproximadamente de su largo sobre sí misma y la pegué. El resto lo fijé pegándolo en la parte trasera de todo lo que quise colgar, agujereé la parte doble y la puse en los clavitos del tablero, todo lo sujetó muy bien. No dudo de que esta sugerencia será de mucha utilidad a vuestros usuarios.
Sin otro particular, tengo mucho gusto de saludarlos muy cordialmente.

Lic. Oscar H. De Noia. Mar del Plata

Hasta en los guantes de fútbol

Durante mi adolescencia y temprana juventud jugué al fútbol en el ascenso como arquero, y hoy sigo participando de torneos de fútbol 11 los sábados. La cuestión es que tiendo a gastar muy rápido la goma de látex de los guantes de arquero en la parte baja de la palma, en la costura con el puño del guante, porque se ve que sobre esa zona me apoyo cuando me tiro. Como el resto de la palma tarda mucho más en deteriorarse y la zona que rompo no requiere demasiado grip, le pongo una Poxitas recortada con la forma de esa parte y me dura una eternidad. Si no fuera por la Poxitas estaría cambiando guantes cada dos meses, y así me duran año y medio por lo menos.

Diego. Nuñez, Capital.

POXITAS®, mi compañero de viaje...

Les escribo para contarles mi grata experiencia. 
En el desafío de vencer a la comodidad, emprendí un viaje como Mochilero. Entre las sugerencias que fui recibiendo de gente experimentada en esta modalidad vacacional, alguien me recomendó Poxitas®, pero acompañado de la curiosa frase: "...te puede sorprender sus usos, llevalo por cualquier cosa". 
Y así fue… 
En el micro que me trasladaba a otra provincia, me senté al lado de una persona que parecía desesperada por hacer funcionar su cámara de fotos. Como producto de su enojo, y preocupación ante alguna situación que seguramente no deseaba transitar, me aventuré a indagar qué le estaba pasando con la intención de ofrecerle mi ayuda.  
Él se encontraba rumbo a una excursión de esas que uno no puede dejar de retratar, y la cámara con la que intentaba llevar eso a cabo no le funcionaba. Luego de revisar cuál era la causa por la cual se opacaba su objetivo de sacar fotos, detectamos cuál era el problema. Esto ya era un gran avance. 
Como actualmente estamos ligados cada vez más a la tecnología, el limitante parecía no poder resolverse porque poco entendíamos del tema. Pero en un acto de lucidez, me percaté que tenía en mi mochila una herramienta que ayudaría a este compañero de asiento a que lleve a su lugar de origen los recuerdos más hermosos de ese lugar que estaba por visitar. Entonces ese objetivo que parecía lejano, ahora se llenaba de esperanza.
Podíamos solucionarlo... 
La tarjeta de memoria de la cámara digital tenía una perilla falseada y debía estar trabada para que las fotos puedan ser almacenadas. Así que saqué Poxitas® de mi mochila, y prolijamente la recortamos para que funcione como una traba. 
Solucionando el problema con Poxitas®, la persona que estaba sentada a mi lado, pudo mostrarle a todos sus afectos eso que tanto quería compartir. 
Sin dudas, este gesto me permitió acercarme a una persona que hoy día está dentro de mis amistades. 
Cada vez que recordamos cómo se inició nuestra amistad, le pregunto si pudo arreglar definitivamente la cámara, y siempre me dice lo mismo: "¿Para qué?, hasta me agrada el color de la Poxitas®. 
De esta manera, y con esta experiencia vivida puedo afirmar que me sorprendió gratamente uno de los tantos usos que tiene Poxitas®. Sin dudas fue mi gran compañero de viaje. 

Willy. Ciudad Autónoma de Buenos Aires


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